Vida universitaria y salud mental
La crisis de salud mental que enfrenta la comunidad educativa ha alcanzado tal magnitud que el propio Ministerio de Educación ha instalado una mesa de trabajo para abordarla. Es un paso necesario.
La pandemia convirtió la brecha digital en una fuente de angustia no anticipada. Miles de jóvenes se enfrentaron a la falta de conectividad para asistir a clases y hacer sus tareas. Sus profesores debieron desarrollar un método de trabajo completamente nuevo y en condiciones mayoritariamente inadecuadas. Todo sumado a la ansiedad por el encierro, el quiebre de la cotidianeidad, el temor a la enfermedad y contextos familiares.
El impacto en la educación superior ha sido enorme. Somos testigos del aumento en la deserción universitaria, con cientos de estudiantes retirándose o congelando sus estudios, esgrimiendo –principalmente– motivos económicos, y cada vez más, de salud mental. La ansiedad, la depresión y los problemas del sueño han sido algunos de los diagnósticos médicos más comunes, junto a graves problemas en sociabilización y capacidad de aprendizaje.
El desafío es enorme. Por un lado, aprovechar y multiplicar las oportunidades de esta digitalización acelerada, pero al mismo tiempo, y en el caso de la educación superior, proteger el núcleo de la “vida universitaria” con la vuelta a la presencialidad, aquella que permite el desarrollo integral de la autonomía de los jóvenes.
Todos quienes tenemos responsabilidades en la educación chilena, debemos aunar esfuerzos para enfrentar esta realidad, y velar por el futuro de generaciones completas, dando las herramientas necesarias a todos los estudiantes que hoy se forman en las distintas casas de estudios, para aliviar, proteger y prevenir las alteraciones de salud mental que viven algunos alumnos.
Cecilia Echeverría Jaque
Vicerrectora Académica de la Universidad del Alba
Entre el miércoles 7 al jueves 29 de septiembre, la
Escrutadas 38.754 mesas escrutadas de un total de 38.757 a nivel de todo Chile, correspondiente al 99,99% del padrón electoral, la opción Apruebo pierde lastimosamente ante el Rechazo por un 61,86% de la votación contra el 38,14% de la votación. En Maipú se mantiene a duras penas la tradición de ganar del sector progresista medido en una vuelta, obteniendo la opción Apruebo con un 51,15% de los votos escrutadas el 100% de los votos.
La falta de conciencia social que tuvo a una consejera regional del F.A. participando en la Franja Electoral del rechazo, apolíticos de la nueva hornada enseñando a como se hacen “peor las cosas”, entre ellas buscar que SMAPA se convierta en una Empresa Pública vendiendo parte a la CORFO, tal como partió la venta de EMOS, la sanitaria nacional hasta el 80 que fue vendida casi la totalidad de su administración al mundo privado.
En Maipú pesará que no se haya cerrado en conjunto con todas las fuerzas políticas la campaña del Apruebo y mientras un sector buscaba votos en los banderazos, otros se miraban el ombligo y se ensalzaban en un rincón de la explanada baja de la Plaza Maipú de ganara la elección, otros para demostrar su poder negaban propaganda política y tuvieron que solicitarla a otras colectividades. Por su parte la Opción rechazo pago bien a sus panfleteros, vino una o dos veces a banderazos a la Plaza Maipú, una de ellas con la ex ministra de educación Marcela Cubillos y eso serías todo. Lo demás se dejó a los errores no forzados de las denominadas fuerzas progresistas de la nueva política, indolente, prepotente, obcecada, dictadora y pedante.