La violencia en las aulas: un síntoma del país que somos

El ataque con bombas molotov a un profesor del Instituto Nacional refleja una fractura profunda: la desnaturalización del rol docente y la pérdida del sentido de comunidad en la escuela. La primera tentación es creer que los colegios pueden resolverlo solos, pero eso es un error.

La violencia escolar es el espejo de una sociedad que se ha vuelto más agresiva y desconectada y que debe resolverse desde el origen.
Recuperar el sentido de comunidad es una tarea reparadora y urgente. El colegio debe volver a ser un lugar de encuentro, donde aprender a convivir sea tan importante como aprender matemáticas. Para ello, se requieren políticas integrales de educación socioemocional, el fortalecimiento del rol docente y la participación activa de las familias.
Pero esto no basta: también se necesitan sanciones ejemplificadoras y medidas de resguardo real que protejan a los profesores y estudiantes, y que marquen un límite claro entre la convivencia democrática y la violencia inaceptable. No se trata solo de reaccionar después de los hechos, sino de anticiparlos con protocolos efectivos, acompañamiento psicológico, infraestructura segura y el respaldo inequívoco de las autoridades.
La escuela no puede ser una zona liberada, ni los docentes quedar expuestos como si fueran “carne de cañón”. Si queremos transformar la violencia en aprendizaje, y el miedo en oportunidades para todos, necesitamos una alianza firme entre Estado, familias y colegios, donde la educación sea un espacio protegido y respetado, no un campo de batalla.

Roberto Bravo
Director Ejecutivo Líderes Escolares




Día Mundial de la Visión


Señor Director:

Este jueves 9 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Visión, una oportunidad para recordar que cuidar nuestros ojos es mucho más que una acción médica: es un acto de dignidad. En Chile, más de 153 mil personas viven con ceguera, y según la OMS, un 40% de esos casos se podría haber evitado con diagnóstico y tratamiento oportuno.

En 2024, Fundalurp logró un importante avance con la aprobación unánime del Senado para incluir patologías como la degeneración macular y el glaucoma en el GES. Sin embargo, aún estamos lejos de cumplir el compromiso firmado por Chile ante la ONU en 2021: implementar una Estrategia Nacional de Prevención de la Ceguera.

 

Perder la vista no solo cambia la forma de vivir; también borra sueños, autonomía y oportunidades. Por eso, hacemos un llamado urgente a las autoridades actuales y futuras a priorizar esta estrategia. Ver debe seguir siendo un derecho, no un privilegio.

 

Gustavo Serrano




FORUM SHOPPING.

Señor Director:

El reciente fallo de la Corte de Apelaciones de Concepción, que declaró inadmisible la querella por prevaricación imprudente contra el ministro Álvaro Mesa, no es un hecho menor. Este episodio desnuda cómo funciona nuestro sistema judicial cuando se trata de blindar a uno de los suyos, y explica en parte por qué la ciudadanía ha perdido toda confianza en la justicia.

La cronología es reveladora. La Corte de Temuco se inhabilitó íntegramente, trasladando el caso a la Corte de Valdivia. Allí, primero se declaró admisible la querella presentada por la abogada Carla Fernández; sin embargo, en menos de 24 horas, la misma Corte cambió de criterio y la declaró inadmisible. Días más tarde, la defensa del ministro Mesa recurrió a la Corte de Concepción, presentando un recurso de amparo que se tramitó con rapidez inusitada y en carácter reservado. El resultado fue un fallo unánime —dictado por tres juezas, una de ellas suplente— que blindó definitivamente al magistrado.

La maniobra es evidente: el amparo está diseñado para casos urgentes de privación de libertad, cuando una persona está detenida ilegalmente o amenazada en su libertad personal. Aquí no había nada de eso: Mesa no estaba preso, ni formalizado, ni con medidas cautelares. La vía del amparo fue usada como un atajo para frenar la querella, en una jugada procesal que bordea el “forum shopping”, es decir, buscar el tribunal más conveniente para obtener un resultado favorable.

Peor aún, el trámite en Concepción se llevó adelante de manera tan veloz y reservada que todo indica que la abogada Fernández quedó sin posibilidad de presentar descargos antes del fallo.

El fallo contiene además un punto crítico. En su considerando 11°, el tribunal sostuvo que admitir la querella equivaldría a “criminalizar el ejercicio de la jurisdicción”. Traducido a lenguaje ciudadano: un juez no podría ser investigado penalmente por lo que hace al dictar sentencia, aunque se le acuse de prevaricación. Esto equivale a instaurar un fuero supraconstitucional para los jueces, que los deja al margen de toda responsabilidad penal. La independencia judicial no puede confundirse con impunidad.

Este tipo de blindajes no son exclusivos de Chile. En países como España o Argentina también se han visto jueces protegidos por sus pares frente a acusaciones graves, siempre con la misma consecuencia: una ciudadanía que deja de confiar en la justicia. Aquí, lamentablemente, vamos por el mismo camino.

La paradoja es brutal: mientras se cierra toda investigación sobre Mesa —un juez que incluso suena como candidato a la Corte Suprema—, en la misma región el crimen organizado y el narcoterrorismo avanzan impunemente. Y todavía más: Mesa dicta sentencias como ministro en visita extraordinaria bajo un procedimiento que dejó de existir en 2005 y sobre hechos de hace más de 50 años. Si el involucrado hubiera sido un general, un almirante o un coronel, ya estaría siendo arrasado mediáticamente y procesado “en tres tiempos”.

Este fallo se dicta en un contexto donde apenas un 10% de la ciudadanía evalúa positivamente al Poder Judicial y un 77% cree que no asegura igualdad ante la ley. Y no es casualidad: se acumulan decisiones como esta, denuncias de irregularidades en Temuco, y al mismo tiempo el propio Fiscal Nacional, Ángel Valencia, está bajo investigación por reuniones con influyentes abogados y políticos que no fueron registradas conforme a la Ley de Lobby. A ello se suma que la Corte Suprema abrió cuadernos de remoción contra el ministro Antonio Ulloa y la ministra Verónica Sabaj, ambos vinculados al caso Hermosilla y acusados de haber solicitado favores para designaciones y beneficios personales. El panorama es claro: la justicia chilena se encuentra en medio de una crisis de confianza, con jueces y fiscales cuestionados, fallos contradictorios y procedimientos opacos, lo que refuerza la percepción ciudadana de que existe una telaraña institucional de protección corporativa.

Ahora lo que correspondería es que la abogada Fernández presente un recurso de apelación, lo que abriría la vía para que la Segunda Sala de la Corte Suprema conozca y resuelva el caso. Veremos entonces si, llegado ese momento, algún ministro con cercanía al juez Álvaro Mesa se inhabilita —como sería lo correcto “por justicia”— o si nuevamente prevalece la lógica del blindaje corporativo.

Atentamente,

Christian Slater Escanilla.

Coronel (R) del Ejército de Chile.