FORUM SHOPPING.

Señor Director:

El reciente fallo de la Corte de Apelaciones de Concepción, que declaró inadmisible la querella por prevaricación imprudente contra el ministro Álvaro Mesa, no es un hecho menor. Este episodio desnuda cómo funciona nuestro sistema judicial cuando se trata de blindar a uno de los suyos, y explica en parte por qué la ciudadanía ha perdido toda confianza en la justicia.

La cronología es reveladora. La Corte de Temuco se inhabilitó íntegramente, trasladando el caso a la Corte de Valdivia. Allí, primero se declaró admisible la querella presentada por la abogada Carla Fernández; sin embargo, en menos de 24 horas, la misma Corte cambió de criterio y la declaró inadmisible. Días más tarde, la defensa del ministro Mesa recurrió a la Corte de Concepción, presentando un recurso de amparo que se tramitó con rapidez inusitada y en carácter reservado. El resultado fue un fallo unánime —dictado por tres juezas, una de ellas suplente— que blindó definitivamente al magistrado.

La maniobra es evidente: el amparo está diseñado para casos urgentes de privación de libertad, cuando una persona está detenida ilegalmente o amenazada en su libertad personal. Aquí no había nada de eso: Mesa no estaba preso, ni formalizado, ni con medidas cautelares. La vía del amparo fue usada como un atajo para frenar la querella, en una jugada procesal que bordea el “forum shopping”, es decir, buscar el tribunal más conveniente para obtener un resultado favorable.

Peor aún, el trámite en Concepción se llevó adelante de manera tan veloz y reservada que todo indica que la abogada Fernández quedó sin posibilidad de presentar descargos antes del fallo.

El fallo contiene además un punto crítico. En su considerando 11°, el tribunal sostuvo que admitir la querella equivaldría a “criminalizar el ejercicio de la jurisdicción”. Traducido a lenguaje ciudadano: un juez no podría ser investigado penalmente por lo que hace al dictar sentencia, aunque se le acuse de prevaricación. Esto equivale a instaurar un fuero supraconstitucional para los jueces, que los deja al margen de toda responsabilidad penal. La independencia judicial no puede confundirse con impunidad.

Este tipo de blindajes no son exclusivos de Chile. En países como España o Argentina también se han visto jueces protegidos por sus pares frente a acusaciones graves, siempre con la misma consecuencia: una ciudadanía que deja de confiar en la justicia. Aquí, lamentablemente, vamos por el mismo camino.

La paradoja es brutal: mientras se cierra toda investigación sobre Mesa —un juez que incluso suena como candidato a la Corte Suprema—, en la misma región el crimen organizado y el narcoterrorismo avanzan impunemente. Y todavía más: Mesa dicta sentencias como ministro en visita extraordinaria bajo un procedimiento que dejó de existir en 2005 y sobre hechos de hace más de 50 años. Si el involucrado hubiera sido un general, un almirante o un coronel, ya estaría siendo arrasado mediáticamente y procesado “en tres tiempos”.

Este fallo se dicta en un contexto donde apenas un 10% de la ciudadanía evalúa positivamente al Poder Judicial y un 77% cree que no asegura igualdad ante la ley. Y no es casualidad: se acumulan decisiones como esta, denuncias de irregularidades en Temuco, y al mismo tiempo el propio Fiscal Nacional, Ángel Valencia, está bajo investigación por reuniones con influyentes abogados y políticos que no fueron registradas conforme a la Ley de Lobby. A ello se suma que la Corte Suprema abrió cuadernos de remoción contra el ministro Antonio Ulloa y la ministra Verónica Sabaj, ambos vinculados al caso Hermosilla y acusados de haber solicitado favores para designaciones y beneficios personales. El panorama es claro: la justicia chilena se encuentra en medio de una crisis de confianza, con jueces y fiscales cuestionados, fallos contradictorios y procedimientos opacos, lo que refuerza la percepción ciudadana de que existe una telaraña institucional de protección corporativa.

Ahora lo que correspondería es que la abogada Fernández presente un recurso de apelación, lo que abriría la vía para que la Segunda Sala de la Corte Suprema conozca y resuelva el caso. Veremos entonces si, llegado ese momento, algún ministro con cercanía al juez Álvaro Mesa se inhabilita —como sería lo correcto “por justicia”— o si nuevamente prevalece la lógica del blindaje corporativo.

Atentamente,

Christian Slater Escanilla.

Coronel (R) del Ejército de Chile.




Cuando un tuit mueve el mercado

En un mercado globalizado y altamente interconectado como el actual, es fundamental ser cuidadosos al comunicar información sensible o anuncios futuros.

En abril, el mercado estadounidense vivió una de las caídas más rápidas de su historia reciente, impulsada por declaraciones de Donald Trump en redes sociales. Episodios similares se han visto en acciones como Coca-Cola o American Eagle, que tras el anuncio del fichaje de la actriz Sydney Sweeney se disparó un 16 % en cuatro días, pero luego cayó más de un 6 % tras la reacción dividida del público frente a la campaña. Aun así, llegó a subir hasta un 22 % en plena sesión por un nuevo comentario del presidente Trump.

 

Estos casos no contradicen la eficiencia del mercado, sino que muestran cómo éste incorpora rápidamente cualquier información disponible, incluso si proviene de fuentes no tradicionales. La hiperconectividad amplifica estas reacciones, que muchas veces se ajustan cuando se clarifica el contexto.

 

Más que irracionalidad, estos movimientos reflejan un proceso continuo de valoración frente a un flujo informativo cada vez más veloz. Afortunadamente, los mercados tienden a autorregularse, ponderando mejor la calidad de la información, lo que refuerza su eficiencia en el mediano y largo plazo.

 

David Cosoi

 

CEO de Zesty




Día de la Convivencia Escolar: ¿Por qué la educación emocional debe ser un eje central del sistema educativo?

Día de la Convivencia Escolar: ¿Por qué la educación emocional debe ser un eje central del sistema educativo?

 

  • Un informe de la UNESCO que se basa en el análisis a más de 80.000 estudiantes en 16 países de América Latina y el Caribe, concluye que integrar explícitamente las habilidades socioemocionales en el currículo escolar es clave para fomentar entornos de aprendizaje más inclusivos y seguros.

 

La creciente crisis de salud mental que afecta a niños, niñas y adolescentes en América Latina ha puesto en alerta a comunidades escolares, docentes y autoridades educativas. Casos de violencia escolar, acoso, estrés académico y desconexión emocional se repiten con mayor frecuencia, revelando una necesidad urgente: avanzar hacia un modelo educativo que sitúe el desarrollo socioemocional al centro de su planificación.

 

En esta línea, la publicación Aportes para la enseñanza de habilidades socioemocionales, impulsada por la UNESCO y basada en el Estudio Regional Comparativo y Explicativo (ERCE 2019), plantea una hoja de ruta que aporta a  la implementación de la educación socioemocional. El informe que se basó en más de 80.000 estudiantes de sexto grado en 16 países de América Latina y el Caribe, concluye que integrar explícitamente las habilidades socioemocionales en el currículo escolar es clave para fomentar entornos de aprendizaje

 

El informe subraya que la educación emocional no solo mejora la convivencia y previene situaciones de violencia, sino que también impacta positivamente en el rendimiento académico y en la formación de ciudadanos más empáticos, resilientes y comprometidos con su entorno.

 

“Educar no puede limitarse a transmitir contenidos; debe también formar personas empáticas, resilientes y comprometidas con su entorno. La educación emocional no es un lujo: es una necesidad para garantizar ambientes escolares seguros, inclusivos y propicios para el aprendizaje”, afirmó Esther Kuisch Laroche, directora de la Oficina Regional de la UNESCO para América Latina y el Caribe.

 

En respuesta a este desafío, distintas instituciones educativas han comenzado a implementar herramientas para abordar el bienestar emocional de manera sistemática. Una de ellas es Emotilab, la solución de Santillana Chile que entrega estrategias prácticas para desarrollar habilidades socioemocionales desde la primera infancia hasta la educación media. A través de cápsulas audiovisuales, actividades guiadas, recursos para docentes y familias, y evaluaciones diagnósticas, Emotilab permite trabajar de forma transversal y sostenida el desarrollo emocional de los estudiantes.

 

“No basta con enseñar matemáticas o lenguaje si los estudiantes no se sienten emocionalmente seguros, conectados y comprendidos en sus espacios escolares. La educación emocional debe dejar de ser un anexo y convertirse en un eje estructural del sistema”, sostiene Ximena Álvarez, Directora de Formación de Santillana Chile. “Con Emotilab buscamos aportar desde lo concreto, brindando una herramienta que fortalezca la convivencia escolar y el bienestar de toda la comunidad educativa”.

 

En un momento en que los indicadores de salud mental infanto-juvenil marcan cifras preocupantes, avanzar hacia una educación que priorice el bienestar emocional es indispensable. La escuela debe convertirse en un espacio protector, capaz de formar no solo estudiantes competentes, sino personas plenas.

Santillana Chile