UNIDAD SOBERANA

La inminente caída de Karol Cariola, como futura Presidente de la Cámara de Diputados, sigue demostrando el poderoso efecto del Voto Obligatorio del 4 de septiembre, cuando el 62% de los votantes, es decir, casi 8 millones de chilenos dijeron ¡BASTA! a la farra política de las ineptas y traidoras cúpulas de la izquierda y la derecha.

Sí, es cierto, no a todos los políticos de la supuesta derecha los podemos tratar de traidores ya que hay claras excepciones, pero lamentablemente son eso: Excepciones. En especial, y con más fuerza, el equipo de senadores y diputados que se incorporó a inicios de este año 2022 y que han hecho mucho más que aquellos que llevan años apernados en sus puestos y trabajando sólo para sus bolsillos y no para el Bien Común y los más necesitados.

Gracias a esas excepciones y a los 8 millones de chilenos sin color político, libres, independientes, soberanos, patriotas, respetuosos de las tradiciones republicanas y de las Fuerzas Armadas y de Orden, es que hoy recién, vemos algunas esperanzas para lograr impedir que el Partido Comunista, la extrema izquierda y la Populista Agenda 2030 de la ONU, logren destruir la República de Chile. 

 

Con la caída de Carol Kariola, pueden ocurrir cosas buenas y malas. Por un lado, dentro de las buenas para los ciudadanos libres y soberanos, es que el Partido Comunista siga en retroceso y ganándose en repudio devastador de la sociedad chilena. Que el Gobierno pierda la presidencia en la Cámara de Diputados y, el Congreso, con ambas cámaras, quede en manos de la oposicion. Que la recién nombrada ministra, Ana Lya Uriarte, se desprestigie aún más en su inaceptable intervención en el Poder Legislativo. Que el nivel de aprobación ciudadana del gobierno, decaiga aún más en las encuestas y que la decaída democracia cristiana, como suele hacerlo, se una a los ganadores de turno.

 

Pero todo lo anterior, estimo, se verá empañado por la desesperación del Partido Comunista, que cada día pierde más terreno y se le va de las manos la joya histórica que habían logrado tener en sus manos. Algo que nos recuerda a Rusia frente a Ucrania. En esa desesperación comunista tendremos un año 2023 en que, sin lugar a dudas, el Partido Comunista recurrirá a los movimientos sociales y las obvias y consecuentes víctimas inocentes que justifican su violento actuar.

Un escenario favorecido para ellos, por el desempleo, la quiebra de innumerables empresas, el narcoterrorismo, la delincuencia, el alza de combustibles y de la movilización pública y, en general, la insertidumbre económica, política y social.

El quiebre definitivo de este gobierno con el Partido Comunista será cuando Camila Vallejos salga de su actual cargo, producto del necesario apoyo que el Presidente Boric y la Ministra del Interior necesitarán de las Fuerzas Armadas y de Orden. Como siempre, del actuar de estas instituciones, dependerá si el actual Presidente logra llegar al final de su mandato, lo que creo es lo más conveniente y sano para la democracia y para Chile.

 

Así las cosas, resulta estúpido, seguir pensando en un nuevo, millonario e improcedente proceso constituyente. Chile no soportará una nueva Farra Política y como ciudadanos libres y soberanos debemos prepararnos, organizarnos y unirnos, no para la contingencia del día a día, no para mañana o la próxima semana, sino para los grandes e históricos momentos políticos que se nos vienen en los próximos meses y años.

 

Lo hemos dicho tantas veces. No nos debemos perder y menos distraernos, con la tontera del día a día. Ese es el peor regalo o favor que le podemos hacer a los enemigos de la República de Chile. Al contrario, debemos estar unidos y no dispersos corriendo detrás de cualquier líder que dice algo que, momentáneamente, nos parece adecuado o valiente. Tampoco se trata de desgastarnos en marchas y manifestaciones que, por su baja convocatoria, producen más frustraciones que alegrías.

 

Se trata de UNIRNOS detrás de un poderoso relato no de supuestos líderes de papel, después CRECER y cuando seamos miles o millones ACTUAR, por la vía de la democracia y con el respeto y respaldo de la Ley. Si para lo anterior, necesitamos un símbolo, entonces recurra os a nuestra bandera, la única que nos une. Toda otra opción es solo un acto suicida, sin desti o y con un escaso efecto inmediato pero sin ningún resultado concreto, duradero y futuro.

 

Christian Slater Escanilla.

Unidad Soberana.




ALEJANDRA BUSTAMANTE, PTA. COMUNAL DEL PDC RENUNCIO A LA MILITANCIA

 

Alejandra Bustamante renunció a la DC, partido en ella conservaba el cargo de presidenta comunal a la espera de las elecciones a realizarse en enero de 2023, postergadas por la pandemia imperante en el país. La medida se habría concretado en el SERVEL hace una semana. Alejandra Bustamante fue candidata a alcaldesa por Maipú postulada por el PDC y apoyada por algunos partidos de la ex Concertación.

A la renuncia de Ximena Rincón, con quien comparte ideas Alejandra Bustamante y un amplio sector del PDC en los que está Claudio Orrego y otros que están por renunciar a esta colectividad. Su renuncia se concretó mientras ostentaba el cargo de presidenta del PDC en Maipú, medida que se hizo efectiva en el SERVEL hace unos 10 días al mencionado partido de la flecha roja.

Hacia bastante tiempo que Bustamante estaba retirada del accionar político y no participó en el desarrollo del plebiscito constitucional, lo que llaman los políticos “se sumergió. Por ello no apareció apoyando públicamente ninguna moción, a diferencia de Ximena Rincón que fue directamente al Rechazo.

Bustamante ya había señalado que era imposible “hacer” partido cuando la gente que lo integra no está dispuesta a conversar de política, sino solo de hablar mal de sus semejantes, dejando atrás las ideas centrales del partido en cuestión y lo que demanda la gente, especialmente en momentos complejos del azote económico que afecta más duramente a la gente con menos recursos.

La noticia la confirmó a nuestro medio, aclarando a nuestra consulta que no se va a “Amarillos por Chile”, tema que desmintió rotundamente sobre algunas especulaciones al respecto, pero indicó que en algunas semanas dará a conocer si hay nueva militancia, ya que no se considera fuera del mundo político, más aún cuando hay tanto que hacer, no solo en Maipú, sino que en todo Chile en este momento de crisis económica, política y social.




TPP11: ¿En qué consiste este tratado comercial?

El decano de la Facultad de Economía y Negocios, Alejandro Weber, explica que, de aprobarse, el TPP11 abrirá el acceso al mercado de Asia Pacífico, que agrupa a más de 500 millones de personas y que representa cerca del 15% de PIB mundial.

El Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico, conocido como TPP11, involucra a Australia, Brunei Darussalam, Canadá, Malasia, México, Japón, Nueva Zelanda, Perú, Singapur, Vietnam y Chile. Es el tercer Tratado de Libre Comercio más grande del mundo, después del CETA (entre Canadá y la UE) y el USMCA (Canadá, Estados Unidos y México). Dentro de sus objetivos está la integración económica entre los países miembros, facilitar el comercio regional, establecer marcos legales para el intercambio comercial y promover el crecimiento sostenible, entre otras materias.

¿Por qué se instaló nuevamente en la discusión?

En marzo de 2018 los once países miembros sellaron el acuerdo en Viña del Mar y posteriormente cada uno debía ratificarlo. A la fecha diez lo han hecho, a excepción de Chile. El proyecto se aprobó en la Cámara de Diputados en 2019, pero aún falta la votación en el Senado, instancia que está puesta en tabla este miércoles desde las 16:00 horas.

¿Cómo impactaría a Chile el TPP11?

Alejandro Weber, decano de la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad San Sebastián, explica que “aprobarlo tendrá una serie de consecuencias que beneficiarán directamente el bolsillo de los chilenos. Con el TPP11, nuestro país tendrá acceso al mercado de Asia Pacífico, que agrupa a más de 500 millones de personas y que representa cerca del 15% de PIB mundial”.

Agrega que “también implica el ingreso de 3.100 de nuestros productos a mercados como el de Japón, Malasia, Canadá o México, con importantes beneficios arancelarios para sectores clave en nuestra economía productiva, como el agrícola, forestal y pesquero. Además, se eliminarán prácticamente todos los impuestos de importación entre los países miembros. El acuerdo será un motor para el desarrollo, generando ingresos anuales por cerca de dos puntos de PIB”.

Weber también resalta que ante el escenario de incertidumbre internacional resulta fundamental abrir nuestra economía a más mercados. A esto suma que, si bien, Chile cuenta con acuerdos con algunos de los países del TPP11, ser parte de este tratado establece regulaciones para todo el bloque.

“El tratado garantizará reglas del juego claras y modernas, dándoles a nuestros exportadores e inversionistas la certeza necesaria para sus negocios, algo fundamental en un momento de recesión y ante una proyección que muestra que nuestra economía seguirá contrayéndose el próximo año, con una caída de la inversión cercana al 4% y la consecuente destrucción de empleos”, agrega.

¿Qué genera la discordia?

Uno de los puntos que se instala en el centro del debate es el mecanismo de solución de controversias, que establece tribunales ad hoc (no permanentes) en caso de diferencias entre estados miembros e inversionistas. Algunos sostienen que esto amenazaría nuestra soberanía.

Ante esto, Weber detalla que “por definición, un acuerdo comercial es la forma en la cual los Estados firmantes asumen compromisos para otorgar concesiones especiales respecto a sus propias normativas jurídicas y en los mecanismos de solución de controversias del TPP11 no hay novedad en la materia, ya que no difieren de los ya consagrados en la Comisión de las Naciones Unidas para el Derecho Mercantil Internacional (Uncitral), en el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias (CIADI) o en otros arbitrajes internacionales que Chile ha suscrito”, puntualiza.