Madres en Chile después de los 40 años: Los desafíos de una maternidad tardía

Según cifras de la Red Latinoamericana de Reproducción Asistida en 2020, de los casi 195 mil partos, 779 corresponden a mujeres de 45 años o más. Además, entre 2015 y el 2021 la congelación de óvulos aumentó 168% en Chile.

Hoy las razones por las cuales una mujer o una pareja deciden retrasar la maternidad o paternidad son múltiples: priorización de proyectos personales, laborales, factores económicos, búsqueda de una pareja estable, planificación de viajes, tratamiento de enfermedades, son tan sólo algunas.

 

Esta tendencia vendría a explicar otra cifra interesante en Chile.  De acuerdo REDLARA entre el 2015 y el 2021 la congelación de óvulos aumentó 168% en Chile. Además, según estadísticas, unas mil mujeres al año en Chile deciden congelar sus óvulos, un tratamiento de medicina reproductiva asistida que permite que una mujer pueda convertirse en madre cuando así lo desee.

 

 

Dr. Carlos Sferrazza Alessi, Médico Ginecólogo con especialidad en Reproducción de Clínica de la Mujer y Medicina Reproductiva en Viña del Mar, explica que“hay varias alternativas de tratamientos de reproducción para que una mujer logre un embarazo después de los 40 años. Lo primero, si existe una buena reserva ovárica, podría intentar una fertilización in vitro con sus propios óvulos, esto acompañado por un estudio genético del embrión para asegurarnos de transferir un embrión genéticamente normal”.

 

“Otra alternativa es la congelación y criopreservación de ovocitos antes de los 35 años cuando se desea postergar la maternidad. En estos casos se realiza la fertilización in vitro con los ovocitos jóvenes preservados previamente para tratar de  conseguir el embarazo en el momento deseado”, agrega el profesional.

 

 

Por último, la paciente que tiene mala reserva ovárica, y más de 39 años podrá optar al programa de ovodonación, que consiste en recibir ovocitos donados por una donante apropiada para ella y fertilizados con espermios de su pareja. Los embriones obtenidos son transferidos a su útero en el momento que lo deseen.

 

 

¿Cuánto tiempo puede estar congelado los óvulos de una mujer? Según explica el experto, todo el tiempo que se requiera, ya que no se ha demostrado aún algún tipo de alteración de los ovocitos que están criopreservados y se pueden fertilizar y generar embriones cuando cada mujer desee hacerlo.

 

 

Ahora, es importante señalar que la dificultad de conseguir un embarazo no siempre está enfocada en la edad de la mujer, sino que también en la del hombre. “En ellos también comienza a disminuir su potencial fértil, dificultando que su pareja logre embarazarse y, por otro lado, también aumenta la posibilidad de un aborto espontáneo”, enfatiza el experto de Clínica de la Mujer.

 

 

Respecto a las recomendaciones para las mujeres que deciden ser madre después de los 40 años, el experto indica que “lo primero es realizar una evaluación completa del estado de salud de la mujer previo al embarazo y así, poder tratar alguna patología en forma precoz y suplementar carencias vitamínicas o corregir alteraciones del peso. Posteriormente es vital evaluar la reserva ovárica para decidir cuál es el mejor método para lograr su embarazo”.

 

 

“Si se logra embarazo en ciclo espontáneo, es vital el control precoz y, en lo posible, la evaluación genética del embrión entre las semanas y 9 y 11 a través de un examen de sangre de la madre, además de la realización de una ecografía doppler a las 12-13 semanas”, agrega.

 

 

Respecto a si las mujeres después de los 40 años presentan problemas en la lactancia, el especialista indica que “generalmente la mujer que se encuentra en buenas condiciones no tendría ningún impedimento para poder lactar a su recién nacido en forma normal”.

 

 

Actualmente Clínica de la Mujer y Medicina Reproductiva en Viña del Mar, con 28 años de experiencia y certificada por REDLARA, ha establecido convenios con Fonasa y ofrece el programa PAD para tratamientos de alta complejidad, como es el caso de la Fertilización In Vitro, especialmente diseñado para beneficiar a pacientes mujeres con diagnóstico de infertilidad y que son afiliadas a Fonasa.




Uso de alargadores en el hogar: Cómo usarlos correctamente y evitar accidentes

El uso de alargadores, también conocidos como zapatillas, es una práctica muy común en los hogares, ya que nos entregan la posibilidad de conectar varios dispositivos eléctricos en lugares donde las tomas de corriente son limitadas.

“Si bien es cierto que los alargadores son de gran utilidad, es crucial darles un uso correcto debido a los riesgos asociados con su uso incorrecto. Desde sobrecargas eléctricas hasta incendios provocados por cables deteriorados o sobrecalentamiento, los peligros son reales. Por lo tanto, es fundamental seguir las precauciones de seguridad adecuadas y mantener una vigilancia constante sobre el estado de los alargadores para garantizar un entorno eléctrico seguro en el hogar”, indica Luis Clavería, Jefe de control de calidad de COVISA, empresa chilena, con más de 45 años de experiencia en elaboración de productos certificados por SEC y, dedicada a la fabricación y comercialización de conductores eléctricos fabricados 100% con energía renovable.

 

Para ello, el profesional entrega las siguientes recomendaciones para el uso de alargadores en tu hogar, oficina o en cualquier otra instalación, reduciendo el riesgo de accidentes.

 

1-Compra alargadores de calidad: Asegúrate de adquirir alargadores que cumplan con los estándares de seguridad y calidad. Busca marcas confiables y certificaciones de seguridad. También es recomendable optar por aquellos que incluyen interruptores, ya que esto permite apagarlos de una forma simple, sin necesidad de desenchufarlos, cuando estos no se usen.

 

2-Revisa y confirma la potencia máxima: Por lo general, los alargadores, tienen de 3 a 6 tomas de conexión, lo que permite enchufar varios aparatos a la vez. Si bien esto es muy útil, es vital saber la potencia máxima de nuestro alargador y la suma de las de los equipos que vamos a enchufar en él. Esta jamás debe ser superior a lo que puede soportar el alargador, de lo contrario, podría generar un incendio o dañar tus dispositivos eléctricos. Para saber su potencia, ésta viene grabada en la cubierta plástica del alargador, usualmente en la parte inferior.

 

4- Evitar enchufar ciertos electrodomésticos a la vez: Si bien es importante revisar la potencia máxima, se recomienda no enchufar y encender al mismo tiempo algunos electrodomésticos de alto consuma en una zapatilla. Por ejemplo, una secadora de ropa con un microondas y/o hervidor. Otra combinación peligrosa es el horno eléctrico con un hervidor. También se incluyen refrigeradores y estufas eléctricas. Ahora, para reducir aún más los riesgos, lo ideal es que los aparatos recién mencionados sean enchufados con toma corrientes directos desde la instalación. ¿Y qué pasa con los celulares o notebooks? los cargadores de estos dispositivos son de bajo consumo, es importante una vez finalizada la carga desconectarlos de la red

 

3- Escoge longitudes seguras: Se recomienda que el alargador sea de 1,5 metros, con esto se evita, por ejemplo, que el cable, al quedar corto, quede muy tirante, lo que puede generar un cortocircuito o accidente. Con esto, también se evitaría una práctica muy común y muy peligrosa que consiste en enchufar otro extensor de corriente en una zapatilla para aumentar su alcance.

 

4- Evita enrollarlos completamente: Cuando uses alargadores, evita enrollarlos completamente, ya que esto puede generar calor y provocar un sobrecalentamiento. En su lugar, desenróllalos completamente para permitir una mejor disipación del calor.

 

5- No los pises ni los aplastes: Evita colocar alargadores en áreas donde puedan ser pisados o aplastados, ya que esto podría dañar los cables y provocar cortocircuitos o descargas eléctricas.

 

6- No los uses en exteriores si no están diseñados para ello: Algunos alargadores están diseñados específicamente para uso en exteriores, asegúrate de utilizar el tipo adecuado si necesitas conectar dispositivos en el exterior de tu hogar.

 

7-Desenchúfalos cuando no estén en uso: Cuando no estés usando los dispositivos conectados al alargador, asegúrate de desenchufarlo para evitar consumos de energía innecesarios y reducir el riesgo de sobrecalentamiento.

 

8- Inspecciónalos regularmente: Revisa periódicamente tus alargadores en busca de signos de desgaste, cables pelados o cualquier otro daño. Si encuentras algún problema, reemplázalos de inmediato.

 

9-Mantenlos alejados del agua: Puede parecer una recomendación obvia, sin embargo, nada lo es cuando se trata de evitar accidentes con desenlaces trágicos. Nunca coloques alargadores cerca del agua o en áreas húmedas, ya que esto aumenta el riesgo de descargas eléctricas. Por lo mismo, evita ocuparlos en zonas como baños o cocinas.

 

10- Cuidado con los lugares donde los coloques: Hay que evitar colocar zapatillas en lugares donde hay materiales inflamables, como telas o papeles, reduciendo los riesgos de un incendio.

Luis Clavería.

Jefe de control de calidad de COVISA.




Vecinos en alerta: El 90,6% de los chilenos se siente inseguro

Según cifras de la última Encuesta Nacional Urbana de Seguridad Ciudadana, la sensación de inseguridad alcanza un 90,6%, la más alta de los últimos años.

La población chilena está asustada y saben que tienen que tomar acciones personales, una de ellas es la colaboración con sus vecinos.

Fortalecer la seguridad residencial y promover la tranquilidad en los barrios y condominios, tiene cada vez más importancia y por lo mismo, sobre todo la colaboración entre vecinos y residentes termina siendo una solución clave. Esta colaboración no solo fomenta un sentido de comunidad, sino que también es fundamental para crear entornos seguros y protegidos para todos los residentes.

Dietter Rahmer, Gerente de Operaciones de Grupo Federal Chile, es enfático en decir que “hoy más que nunca es importante que los vecinos se coordinen, que usen todos los mecanismos de seguridad que tienen disponibles para alertarse entre sí sobre actividades sospechosas”.

 

Para Rahmer los siguientes puntos son fundamentales en la colaboración vecinal:

 

1.- Trabajo en equipo para una mayor seguridad

La colaboración en barrios y condominios implica que los residentes se unan para supervisar y proteger sus comunidades. Esto puede incluir la implementación de programas de vigilancia vecinal, la organización de patrullas comunitarias o la participación en grupos de mensajería para compartir información sobre actividades sospechosas o incidentes.

2.- Compartir recursos y conocimientos

Una de las ventajas clave de la colaboración en barrios y condominios es la capacidad de compartir recursos y conocimientos. Esto puede incluir la instalación de sistemas de seguridad comunitaria, como por ejemplo botones de pánico, la contratación de servicios de patrullaje privado o la organización de eventos educativos sobre seguridad residencial y prevención del delito.

3.- Promoción de la comunicación y la solidaridad

La colaboración promueve la comunicación abierta y la solidaridad entre vecinos. Al conocerse unos a otros y trabajar juntos en pro de la seguridad, los residentes pueden crear redes de apoyo que fortalezcan el tejido social de la comunidad y aumenten la confianza en sus entornos residenciales.

 

4.- Fomento de un entorno seguro y acogedor

Al colaborar para mejorar la seguridad residencial, los vecinos y residentes contribuyen a crear un entorno más seguro y acogedor para todos. Esto no solo beneficia a los residentes actuales, sino que también puede aumentar el atractivo de la comunidad para futuros residentes y visitantes.