No hay alegría en mí. No hay celebración posible. La prisión preventiva decretada contra el ex diputado Joaquín Lavín León, y ratificada por la Corte de Apelaciones de Santiago no despierta en mi espíritu ni un ápice de regocijo. Solo encuentro espacio para el silencio. Para una meditación profunda y dolorosa sobre esa cara oscura del poder político, esa que, en manos inescrupulosas, es capaz de triturar la dignidad de personas inocentes sin que le tiemble el pulso. Carta enviada por Christian Vittori Muñoz.
Leer más

